Durante el proceso de producción de astilla para biomasa se generan
subproductos como finos, fibras pequeñas y partículas que se separan
de la madera en los procesos de corte y cribado. Estos materiales,
aunque volumétricos y estables, carecen hoy de una vía clara de
aprovechamiento. En muchos casos se consideran residuos sin valor que
deben almacenarse, transportarse o gestionar de forma específica,
incrementando costes y generando ineficiencias en la planta. Esta
situación limita el potencial de la biomasa como recurso circular y
sostenible.
A pesar de que existen investigaciones en colaboración con centros
como CETAX, no se dispone de un sistema preciso para clasificar, medir,
registrar volúmenes o trazar el origen de estos subproductos, lo que
dificulta identificar oportunidades de valorización. La falta de datos
estructurados impide analizar su composición, evaluar mercados
potenciales (acolchados, pellets, compostaje, usos agroforestales) o
conectar con empresas que podrían integrarlos en ciclos productivos. La
digitalización, en este caso, representa la base para convertir un residuo
en un producto útil dentro de modelos de economía circular.
Crear un sistema digital que clasifique, mida y registre en tiempo real los
subproductos generados en la producción de astilla, facilitando
trazabilidad, análisis de oportunidades y conexión con posibles usos
dentro de una economía circular.